Cualquier noche los gatos

Supongo que durante una buena temporada publicaré pocas entradas (en eso estoy ya), la tesis me reclama. Pero aprovecharé el consejo de un amiguete que, viéndome inmiscuida en el apasionante mundo de los mininos, me recomendó que escribiese un artículo sobre estos animalucos y el cine. Hace un año aterrizó en los aledaños de mi centro de trabajo una gatita demasiado humanizada como para ser callejera, cargando con cinco hermosas sorpresas. En seguida se metió en el bolsillo a una prematura loca de los gatos que nos inoculó su afección a varias en un breve espacio de tiempo. Comenzamos a alimentarlos, a protegerlos de la señora de la casa roja y a buscarles un hogar, creando la página de facebook Cualquier noche los gatos para difundir su historia y, de paso, la de los mininos en la cultura. Si buscáis un gato, no dudéis en entrar.

En lo que al cine respecta, la aparición del gato no es tan habitual como la del perro, quizá no tanto por su mayor dificultad de adiestramiento sino por su imagen de animal misterioso, oscuro e independiente. Pero son precisamente estas cualidades las requeridas en las películas (varias de ellas convertidas en clásicos) que contaron con la presencia de este animal como parte del elenco.

Posiblemente fue El tercer hombre (The third man, 1949) de Carol Reed, la primera película en la que un gato desarrolló un papel no tan secundario como sería de esperar, aunque lo cierto es que fueron dos los mininos que dieron vida al involuntario delator de la presencia del misterioso tercer hombre. Para que el micho encargado de dar paso al mítico primer plano de Orson Welles en un portal vienés se metiera de lleno en el papel, untaron los cordones de los zapatos del cineasta con comida para gatos y los unieron a los bolsillos con una cuerda, para que Welles pudiese moverlos sin que se notara.

No dos sino nueve fueron los felinos que interpretaron al gato sin nombre de Desayuno con diamantes (Breakfast at Tiffany’s, 1961) de Blake Edwards, simbolizando la libertad e independencia de la protagonista, Holly Golightly, pero también la soledad del individuo en la jungla de asfalto. Ninguno de esos nueve figuró en los títulos de crédito, a pesar de dejar para la posteridad uno de los finales más emotivos de la historia del cine.

Fotograma de El PadrinoEl 12 de abril de 1971 comenzó a trabajar Marlon Brando en El Padrino (The Godfather, 1972) de Francis Ford Coppola. Justo antes de filmar la secuencia inicial de la película apareció un gato callejero jugando en el set de rodaje. El animal no aparecía en el guión pero en vista de su buena química con Brando (gran amante de los gatos), Coppola decidió incluirlo en la película. Tan a gusto se encontraba jugueteando entre las manos del gran capo de la familia Corleone que tuvieron que doblar la secuencia debido a los felices ronroneos. En cuanto todo terminó, el gato desapareció dejando una de las imágenes más icónicas del cine.

Un cuarto gato cinematográfico que protagonizó varias anécdotas fue Jonesy, la mascota que la teniente Ripley se llevó con ella a la nave Nostromo, en Alien, el octavo pasajero (Alien, 1979) de Ridley Scott. Jonesy tiene varias apariciones estelares actuando como hilo conductor de la película; gracias a él sabemos si todo va bien o si ha llegado ya el momento de angustiarse. Desconocemos a cual de los cuatro gatos que lo interpretaron le tocó la china de protagonizar la secuencia en la que presencia el ataque por la espalda del alien a Harry Dean Stanton. Para lograr los bufidos de horror del pobre micho, le hicieron la jugarreta de esconder un pastor alemán dentro de una trampilla que se abriría justo en el momento de la aparición del alien. Sin duda, grandes actores los cuatro Jonesy.

Otros gatos de película son Che, el gato de Celìne (Julie Delpy) en Antes del atardecer (Before sunrise, 2004) de Richard Linklater y Ulises y los pseudo Ulises, tres gatos atigrados que acompañan a Oscar Isaac en busca de sí mismo en A propósito de Llewyn Davis (Inside Llewyn Davis, 2013), la última película de los hermanos Ethan y Joen Coen.

Me olvido de muchos gatos actores, seguro, y en próximas ocasiones tendremos que hablar del gato cineasta, Guillaume-en-Egypt, pero hoy dejamos aquí el breve anecdotario de estos elegantes actores.