Cine(s) y Cortázar

Intimidad de los parques. cabecera

    «A mí el cine me ha influido mucho. No creo que se note demasiado en lo que escribo pero es una cosa subterránea. Hay todo un sistema de imágenes en el cine que yo no sería capaz de explicar racionalmente pero que las siento subliminalmente»

La relación de Julio Cortázar con el cine fue bidireccional. Por un lado fue un gran cinéfilo que consideraba el cine no sólo como objeto de disfrute sino también como fuente de conocimiento. Por otro lado, su literatura, con mayor o menor acierto, ha sido profusamente llevada al cine. Las adaptaciones cinematográficas basadas en la obra literaria de Julio Cortázar, se centraron en sus cuentos. Ninguna de sus novelas, todas ellas de carácter más experimental, fue llevada al cine salvo breves fragmentos aislados incluidos en cortos o largometrajes.

Cuando Julio Cortázar tenía dieciséis años le pasó a un compañero suyo, lector habitual, uno de sus cuentos de elementos fantásticos para que se lo criticara. Confiesa que cuando éste se lo devolvió diciéndole “tíralo”, descubrió que “mi noción de lo fantástico no era la misma que la del resto (entrevista a Cortázar, A Fondo, 1977)”. En sus cuentos, los elementos fantásticos conviven naturalmente con la realidad cotidiana, creando a veces una atmósfera misteriosa a veces amenazante.

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La primera incursión de éxito de Cortázar en el cine vendría de la mano del director argentino Manuel Antín, el primero y el que más relatos suyos llevó al cine. Antín, integrante del Nuevo Cine Argentino de los años 60, realizó tres películas a partir de cuatro cuentos de Cortázar: La Cifra Impar (1961) basado en el cuento Cartas de mamá, del libro Las armas secretas (publicado en 1959); Circe (1963) basado en el cuento del mismo nombre, del libro Bestiario (publicado en 1951), e Intimidad de los parques (1964), adaptación de dos cuentos: Continuidad de los parques y El ídolo de las cícladas, pertenecientes ambos a Final del Juego, publicado en 1956.

La Cifra Impar (1961) basado en el cuento Cartas de mamá, fue la más célebre de las tres películas basadas en los cuentos de Cortázar. El matrimonio compuesto por Luis y Laura escapa a París del atormentador recuerdo de Nico, el hermano muerto de él y primer novio de ella, pero las cartas que desde Buenos Aires les envía su madre, visiblemente desequilibrada, los encadena a ese omnipresente fantasma. Aunque mantiene el aura de misterio del cuento, Antín le da un matiz psicológico que acerca la atmósfera de la película a la amenazante incertidumbre del cine francés de la época como París nos Pertenece (Paris nous appartient, 1960) de Jaques Rivette, o El año pasado en Marienbad  (L’année dernière à Marienbad, 1961) de Alain Resnais. Es de reseñar el trabajo de Antonio Ripoll, importante montajista de cine argentino, que en la película también ejerció de coguionista. Su estilo de montaje en La Cifra Impar, enfatizado posteriormente en Circe y en Intimidad de los parques, ayuda a crear esa sensación hipnótica e inquietante lograda por la coincidencia de diferentes tiempos en una misma realidad.

Tras el éxito de la primera adaptación y la propia satisfacción de Cortázar ante el resultado final de la película de Antín, le propone al director una participación activa en la segunda adaptación basada en uno de los cuentos de Bestiario (1951). Circe, estrenada en 1963, supone la segunda colaboración de Julio Cortázar en el desarrollo de un guión cinematográfico. La primera fue durante sus años de maestro en Chivilcoy, entre 1939 y 1944. El escritor colaboró en el desarrollo del guión de La Sombra del Pasado, ópera prima del fotógrafo y realizador Ignacio Tankel de la que se han perdido todas las copias. El cineasta Gerardo Panero investiga esta primera relación en el documental Buscando la Sombra del Pasado (2004).

La historia de Circe, ambientada en los años 20, relata la relación entre Mario y Delia Mañara, una reservada joven sobre la que corren todo tipo de rumores por la sospechosa muerte de sus dos anteriores novios. En el cuento original Delia es una joven rubia y aparentemente frágil que, al igual que la Circe mitológica, ejerce una extraña mezcla de temor y fascinación sobre los animales. Aunque los gatos la persigan y las mariposas vayan a su pelo, ella prefiere jugar con arañas y no rehúye las cucarachas. A pesar de los maledicentes rumores, Mario no puede evitar acercarse a Delia como presa de la misma sugestión por esa joven pálida y a la vez oscura que, encerrada en casa de unos temerosos padres, manipula licores y esencias para fabricar exquisitos y peligrosos bombones.

El autor reconoce haber escrito el cuento en su época de estudiante de traducción. El esfuerzo que supuso sacar una carrera de tres años en tan sólo nueve meses, le provocó un desequilibrio psíquico que le hacía desconfiar de posibles insectos en la comida. La redacción del cuento supuso una catarsis para liberarse de todos esos miedos. Si a ello añadimos la influencia de algunos autores admirados por Cortázar tenemos el imaginario completo del cuento. De John Keats toma el personaje de mujer falta de su poema Belle Dame sans merci; el poema Orchard-Pit del prerrafaelita Rossetti inicia el relato de Circe; y a la rubia, bella e infantil protagonista del cuento La Criada de la señora Blaha (1898) de Rainer Maria Rilke nos recuerda una Delia Mañara dominada, al igual que Annuschka, por las fuerzas destructoras y enfermizas que provocan sus aterradores actos.

La adaptación del cuento al cine incluye ostensibles cambios. La película toma un cariz más psicológico que fantástico proponiendo una reflexión sobre la liberación sexual de los años 60. Delia Mañara es toda una viuda negra luctuosa, de pálida tez y pelo oscuro que parece ir siempre acompañada de sus novios muertos. Su personaje es más profundo y atormentado que el del cuento. La Delia fílmica se siente atrapada en su mente enfermiza e inevitablemente encadenada a su solitario destino. Ella misma parece sufrir una especie de maldición que la obliga a matar a todos sus pretendientes. Delia no puede amar a nadie, solo se tiene a sí misma. Así que cuando comienza su relación con Mario y le muestra su imposibilidad de amar, el joven comienza a sentirse sexualmente frustrado e intenta huir de la fascinación que siente por Delia a través de Raquel, un nuevo personaje que no aparece en el cuento. Raquel es clara, accesible y liberal, características que acentúan lo patológico de la personalidad de una Delia reprimida, enfermiza y siempre enfrascada en el pasado. Sin embargo, Mario no puede evitar la atracción que siente por la seductora joven hasta que, al igual que Mario en el cuento y Ulises en la Odisea, consigue desprenderse del maleficio desenmascaranto a la hechicera. A pesar de estar muy planificada y concebida al detalle, el resultado final de la película no es tan redondo como el de La Cifra Impar. El montaje enlaza a los tres novios a partir de la misma acción, pero esa repetición es contraproducente para el ritmo de la película. No obstante, Circe constituye el mejor testimonio del Cortázar guionista cuya literatura se percibe a lo largo de todo el metraje.

La tercera y última película de Manuel Antín basada en la literatura cortazariana, Intimidad de los Parques (1965) fue la menos celebrada de sus adaptaciones. En ella fusiona dos cuentos: Continuidad de los parques y El ídolo de las cícladas, pertenecientes ambos a Final del Juego, publicado en 1956.

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En 1966 se estrena Blow Up de Michelangelo Antonioni, inspirada en el cuento Las Babas del Diablo, también integrado en Las Armas secretas. Fue una película internacionalmente conocida y muy reconocida que obtuvo la Palma de Oro en el Festival de Cannes en la edición de 1966. Sin embargo, Cortázar no reconoció su relato en ella. Su opinión hacia Blow Up fue variando con el paso del tiempo desde el rechazo inicial hasta la progresiva admiración que se extrae de las siguientes palabras: “en el rumor del follaje cuando la cámara sube hacia el cielo del parque y se ve temblar las hojas, sentí que Antonioni me guiñaba un ojo y que nos encontrábamos por encima o por debajo de las diferencias; cosas así son la alegría de los cronopios, y el resto no tiene la menor importancia”.

Las adaptaciones o sus intentos continuaron con El Perseguidor de Osias Wilenski, película de la que únicamente es reseñable la banda sonora interpretada por los hermanos Rubén y Leandro “Gato” Barbieri. El relato de La Autopista del Sur fue parcialmente incluido en Weekend, una de las películas más anárquicas y críticas con la sociedad de consumo del director francés Jean-Luc Godard. Luis Buñuel, al que Cortázar admiraba hasta el punto de escribir un artículo sobre Los Olvidados (1950), estuvo a punto de dirigir una adaptación del cuento Las Ménades (también integrado en Final del Juego, 1956) que a Cortázar le interesaba porque sí la identificaba con su relato pero finalmente la censura española se lo impidió. Y en 1974, Claude Chabrol dirigió adaptó el cuento Los buenos servicios (de Las Armas Secretas, 1959) bajo el nombre de Monsieur Bébé como primer capítulo de la serie televisiva Histoires insolites. La suya también es una adaptación muy libre pero enfatiza esa cercanía existente entre cine y literatura de Francia y Argentina.

Los cuentos de Julio Cortázar se siguieron y seguirán adaptando para el cine con mayor o menor éxito. La mayor parte de las películas basadas en su obra de los últimos años son producciones o coproducciones argentinas. Y es que, si tal y como dijo Antín, pronunciar tan solo el nombre de Julio Cortázar estuvo prohibido desde 1972 (con la primera de las dictaduras militares que sometieron a la república argentina hasta 1983), con el retorno de la democracia muchos compatriotas se animaron a rendir homenaje al ilustre escritor y a su obra. Las siguientes películas fueron influenciadas por su literatura: L’Ingorgo de Luigi Comencini (1978), Cartas de mamá de Miguel Picazo (1978), Instrucciones para John Howell de José Antonio Páramo (1982), Sinfín de Cristian Pauls (1986), End of the game de Michelle Bjornson (1988), La nuit face au ciel de Harriet Marín (1992), Avtobus de Vytautas Palsis (1994), House Taken Over de Luz Hughes (1997), Diario para un cuento de Jana Bokova (1998), A hora mágica de Guilherme de Almeida Prado (1999), Furia de Alexandre Aja (1999), Fear of Alternative Realities de Zhanna Kleiman (1999), Instrucciones para subir una escalera de Roberto Cenderelli (2005),  Juego Subterráneo de Roberto Gervitz (2005), Sueños de Juan Manuel Salinas (2006), y Mentiras Piadosas de Diego Sabanés (2009).

Indudablemente con el tiempo habrá más adaptaciones de la literatura cortazariana. Nosotros esperamos pacientemente por esa gran película quizá más experimental que rinda verdadero homenaje al gran Cronopio.