¿A quién responsabilizamos?

Hay diálogos y monólogos memorables en Vencedores o Vencidos (Judgment at Nuremberg, 1961), dirigida por Stanley Kramer. Mi favorito es éste en el que Hans Rolf (interpretado por un enérgico Maximilian Schell) responsabiliza al Vaticano y a los gobiernos de las grandes potencias mundiales de cierta complicidad con el régimen nazi.

Y es que, hasta que empezó a ser molesto, no se cuestionaron las intenciones nada escondidas del fürher.

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Los horrores de la guerra: La Batalla de Argel.

La Batalla de Argel

La Batalla de Argel (“La battaglia di Algeri”) coproducción italo-argelina rodada en 1965 por Gillo Pontecorvo, y coproducida por Yacef Saadi (quien interpreta el papel de Saari Kader en la película), ex dirigente del Frente de Liberación Nacinal argelino, es la primera película reivindicativa rodada tras la independencia de Argelia. En Francia estuvo prohibida hasta 1971 y en España fue objeto de censura del por entonces ministro Manuel Fraga, retrasándose su estreno hasta 1978.

La Batalla de Argel es una crónica ficcionada de los hechos acontecidos entre enero y septiembre de 1957, el enfrentamiento más duro entre Francia y Argelia desde el comienzo del conflictivo proceso de descolonización argelina. Su influencia del neorrealismo italiano es evidente, pero también logra el ritmo y la accesibilidad de una película de suspense. Para la recreación al modo de crónica periodística se utilizan varios recursos: cámara en mano, fotografía en blanco y negro, voz en off y títulos aclarativos. Todo ello aporta una mayor impresión de autenticidad. Sin embargo, queda claro desde un principio su subjetividad ya que, hasta la secuencia final, lo narrado es un flash-back de Alí la Pointe, protagonista de la película con el que pronto empatizamos.

En la carcel por delitos menores, el trilero Alí la Pointe toma contacto con miembros del FLN (Frente de Liberación Nacional argelino), asimilando sus ideales políticos. A diferencia de los líderes revolucionarios intelectuales como Ben M’Hidi Jafar, Alí representa la pasión y el instinto del pueblo argelino que exige lo que es suyo.

Como medida conservacionista, el gobierno francés envía a Argel al coronel Mathieu, líder de la X División de Paracaidistas, con el objetivo de desarticular la cúpula del FLN utilizando todos los medios a su alcance. Incluyendo la tortura.

Batalla de Argel

La vida en la Casbah, la ciudadela histórica de Argel, es costumbrista pero asfixiante, reprimida por la constante presencia policial. Los  drogadictos y prostitutas que en anteriores películas francesas conformaban aquella ensoñación orientalista, son aquí despreciados por su desinterés hacia el bien común. El espacio se contrapone al de la metrópoli, la “ciudad iluminada” en la que habitan los colonos de la que habla Franz Fanon[1] en Los Condenados de la Tierra. Esta contraposición de espacios lleva implícita la segregación sufrida por los autóctonos y evidencia la guerra fría entre las dos comunidades.

El papel de la mujer también contrasta con las odaliscas de la perspectiva tradicional, como las que habitan la exótica Casbah de Pépé le Moko (1937). Su aportación de complicidad y activismo junto a los rebeldes representa un incipiente intento de cambio de roles. Hay mujeres de todo tipo, todas ellas desencantadas, que toman diferentes decisiones más o menos comprometidas con la causa, todas ellas impregnadas de autenticidad.

Mujeres activistas

En definitiva, La Batalla de Argel simboliza la unión del oprimido frente al Estado opresor. Ambas partes del conflicto son violentas. Sin embargo, una de ellas es potencialmente más destructiva, tal y como ponen de manifiesto las palabras de Ben M’Hidi, líder del FLN, en la rueda de prensa que convoca el coronel Mathieu tras su detención. Ante la pregunta acusadora de un periodista respecto al transporte de explosivos en las cestas de las mujeres, él cuestiona:

“¿Y a usted no le parece más vil lanzar sobre los pueblos indefensos las bombas de napalm que hacen mil veces más víctimas inocentes? Deme sus bombarderos y nosotros le dejaremos nuestros cestos.”


[1] Frantz Fanon es un psiquiatra, filósofo y escritor francés, miembro y teórico del Frente de Liberación Nacional.